jueves, 15 de febrero de 2018
viernes, 2 de junio de 2017
Confía en Jehová, y no te apoyes
Podemos centrar nuestras vidas en el Salvador al llegar a conocerlo, y Él dirigirá nuestras veredas.
Mientras viajaba por Asia, una querida hermana se me acercó, me abrazó y preguntó, “¿Realmente cree que este Evangelio es verdadero?”Querida hermana, sé que es verdadero. Confío en el Señor.
En Proverbios3:5–6, leemos este consejo:
“Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.
“Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas”.
Esta Escritura viene con dos admoniciones, una advertencia y una gloriosa promesa. Las dos admoniciones: “Confía en Jehová con todo tu corazón”, y “Reconócelo en todos tus caminos”. La advertencia: “… no te apoyes en tu propia prudencia”. Y la gloriosa promesa: “… él enderezará tus veredas”.
Hablemos primero de la advertencia. La imagen visual nos da mucho en que reflexionar. La advertencia viene en las palabras “no te apoyes”— “no te apoyes en tu propia prudencia”. La palabra apoyar tiene la connotación de inclinarse físicamente o moverse a un lado. Cuando nos inclinamos físicamente hacia un lado u otro, nos apartamos del centro, nos desequilibramos y nos ladeamos. Cuando nos apoyamos espiritualmente en nuestra propia prudencia, nos inclinamos de tal forma que nos apartamos de nuestro Salvador. Si nos inclinamos, no estamos centradas; no estamos equilibradas; no estamos centradas en Cristo.
Hermanas, recuerden, en nuestra vida premortal, estuvimos con el Salvador; confiamos en Él. Expresamos nuestro apoyo, entusiasmo y alegría por el plan de felicidad que estableció nuestro Padre Celestial. No nos inclinamos; luchamos con nuestros testimonios y “nos unimos a las fuerzas de Dios, y esas fuerzas salieron triunfantes”1. Esa batalla entre el bien y el mal se ha trasladado a la tierra. Una vez más tenemos la sagrada responsabilidad de permanecer como testigos y poner nuestra confianza en el Señor.
Debemos preguntarnos individualmente: ¿Cómo me mantengo centrada y no me apoyo en mi propia prudencia? ¿Cómo puedo reconocer y seguir la voz del Salvador cuando las voces del mundo son tan convincentes? ¿Cómo puedo cultivar confianza en el Salvador?
Permítanme sugerir tres maneras de aumentar nuestro conocimiento y confianza en el Salvador. Se darán cuenta de que esos principios no son nuevos, pero sí son fundamentales. Se cantan en cada Primaria, resuenan en lecciones de las Mujeres Jóvenes, y son respuestas a muchas preguntas de la Sociedad de Socorro. Son principios que sirven para centrarse, y no para inclinarse.
Primero, podemos llegar a conocer al Señor y confiar en Él al “[deleitarnos] en las palabras de Cristo; porque he aquí, las palabras de Cristo os dirán todas las cosas que debéis hacer”2.
Hace varios meses, estábamos estudiando las Escrituras en familia. Mi nieto de dos años estaba sentado en mi regazo mientras leíamos. Yo disfrutaba de mi papel de abuela, deleitándome en la visita de la familia de mi hijo.
Al terminar nuestro estudio de las Escrituras, cerré mi libro. Mi nieto sabía que pronto sería la hora de acostarse. Alzó la vista con sus ansiosos ojos azules y dijo una verdad eterna: “Más Escrituras, Nana”.

Mi hijo, un padre bueno y constante, me advirtió: “Mamá, no seas ingenua; simplemente no quiere irse a la cama”.
Pero cuando mi nieto pide más Escrituras, ¡leemos más Escrituras! Más Escrituras nos iluminan la mente, nos nutren el espíritu, dan respuesta a nuestras preguntas, aumentan nuestra confianza en el Señor, y nos ayudan a centrar nuestras vidas en Él. “… quisiera que os acordaseis de escudriñarlas diligentemente, para que en esto os beneficiéis”3.
Segundo, podemos llegar a conocer al Señor y a confiar en Él por medio de la oración. ¡Qué bendición es poder orar a nuestro Dios! “… pedid al Padre con toda la energía de vuestros corazones”4.
Tengo un dulce recuerdo de una oración que atesoro. Para una de mis vacaciones de verano de la universidad, acepté un trabajo en Texas. Tuve que conducir cientos de kilómetros desde Idaho hasta Texas en mi viejo coche, al que cariñosamente llamaba Vern. Vern iba lleno hasta el techo, y yo estaba lista para la nueva aventura.
Al salir, le di un abrazo a mi querida madre y ella dijo: “Hagamos una oración antes de que te vayas”.
Nos arrodillamos y ella empezó a orar; suplicó al Padre Celestial por mi seguridad; oró por mi auto sin aire acondicionado, para que me funcionara según mis necesidades; pidió que los ángeles estuvieran conmigo durante todo el verano, y oró, oró y oró.
La paz que provino de esa oración me dio el valor de confiar en el Señor y de no apoyarme en mi propia prudencia. El Señor dirigió mi “vereda” en las muchas decisiones que tomé ese verano.
A medida que nos acostumbremos a acercarnos al Padre Celestial en oración, llegaremos a conocer al Salvador; llegaremos a confiar en Él y nuestros deseos serán más semejantes a los Suyos. Podremos asegurar, para nosotros y otras personas, bendiciones que nuestro Padre Celestial está listo para darnos si tan solo pedimos con fe5.
Tercero, podemos llegar a conocer al Señor y confiar en Él al servir a los demás. Comparto la siguiente historia con el permiso de Amy Wright, quien llegó a entender el principio del servicio incluso en medio de una enfermedad aterradora y potencialmente mortal. Amy escribió:
“El 29 de octubre de 2015 descubrí que tenía cáncer, del tipo que tiene una tasa de supervivencia del 17 por ciento. Las probabilidades no eran buenas. Sabía que me esperaba la batalla de mi vida. Estaba decidida a poner todo de mi parte, no solo por mí misma, sino sobre todo por mi familia. En diciembre, comencé la quimioterapia. Estaba familiarizada con muchos de los efectos secundarios de las drogas contra el cáncer, pero no sabía que era posible que alguien estuviera tan enferma y siguiera con vida.
“En un momento dado, expresé que la quimioterapia era una violación de los derechos humanos. Le dije a mi marido que estaba agotada, ¡que me rendía! No quería volver al hospital. En su sabiduría, mi querido esposo escuchó pacientemente y luego respondió: ‘Bueno, entonces tenemos que encontrar a alguien a quien servir’”.
¿Qué? ¿No se daba cuenta de que su esposa tenía cáncer y no podía soportar más náuseas ni un momento más de intenso dolor?
Amy continuó: “Mis síntomas empeoraron gradualmente hasta que por lo general tenía uno o dos días regulares al mes, en que podía funcionar como un ser humano que respiraba y vivía. Eran esos días cuando mi familia solía encontrar otras maneras de servir”.
En uno de esos días, la familia de Amy distribuyo estuches de alivio de la quimioterapia a otros pacientes, los que incluían artículos para alegrarlos y ayudarlos a aliviar los síntomas. Cuando Amy no podía dormir, pensaba en maneras de alegrarles el día a otras personas; algunas de esas maneras eran grandes, pero muchas eran solo pequeñas notas o mensajes de texto de ánimo y amor. En aquellas noches en que el dolor era demasiado intenso para poder dormir, se acostaba con su iPad y buscaba ordenanzas que había que efectuar por sus antepasados fallecidos. Milagrosamente, el dolor aminoraba, y le era posible perseverar.
“El servicio”, testifica Amy, “me salvó la vida. Donde por fin encontré fuerza para seguir adelante fue en la felicidad que descubrí al tratar de aliviar el sufrimiento de los que me rodeaban. Esperaba nuestros proyectos de servicio con gran alegría y expectativa. Hasta el día de hoy, parece una extraña paradoja. Una podría pensar que alguien que había quedado calva, que estaba envenenada y luchando por su vida estaba justificada en pensar: ‘en este momento lo que importa soy yo’. Sin embargo, cuando pensaba en mí, en mi situación, en mi sufrimiento y dolor, el mundo se volvía muy oscuro y deprimente. Cuando me centraba en los demás, había luz, esperanza, fuerza, valor y alegría. Sé que esto es posible gracias al poder sustentador, sanador y habilitador de la expiación de Jesucristo”.
Amy logró confiar en el Señor cuando llegó a conocerlo. Si se hubiese apoyado aunque fuese un poco en su propia prudencia, quizás habría rechazado la idea de prestar servicio. El servicio le permitió soportar su dolor y aflicciones y vivir esta Escritura: “cuando os halláis al servicio de vuestros semejantes, solo estáis al servicio de vuestro Dios”6.
Jesucristo ha vencido al mundo; y gracias a Él, a Su infinita expiación, todos tenemos gran razón para confiar, sabiendo que al final todo estará bien.
Hermanas, cada una de nosotras puede confiar en el Señor y no apoyarse. Podemos centrar nuestras vidas en el Salvador al llegar a conocerlo, y Él dirigirá nuestras veredas.
Estamos en la tierra para demostrar la misma confianza en Aquél que nos permitió estar con Jesucristo, cuando declaró: “Heme aquí; envíame a mí”7.

Mis amadas hermanas, el presidente Thomas S. Monson testificó que “las bendiciones prometidas son incalculables. Aunque las nubes de tormenta se arremolinen, aunque las lluvias desciendan sobre nosotros, nuestro conocimiento del Evangelio y el amor que tenemos por nuestro Padre Celestial y nuestro Salvador nos consolarán y nos sostendrán… al caminar con rectitud… No habrá nada en este mundo que pueda derrotarnos”8.
Añado mi testimonio al de nuestro amado profeta. Si confiamos en nuestro Padre Celestial y en nuestro Salvador y no nos apoyamos en nuestra propia prudencia, Ellos dirigirán nuestras veredas y extenderán el brazo de misericordia hacia nosotros. En el nombre de Jesucristo. Amén.
Nota: El 1 de abril de 2017, la hermana Cordon fuer relevada como Segunda Consejera de la Presidencia General de la Primaria y fue llamada como Primera Consejera.
sábado, 25 de marzo de 2017
viernes, 30 de diciembre de 2016
Feliz Año 2017
Reunión Sacramental
Día 1 de Enero del 2017
Se llevará acabo con su horario normal de reuniones las 3 horas iniciando con su nuevo horario a partir de las 2:00 pm con la Reunión Sacramental y sus respectivas Reuniones y concluir hasta las 5:00 pm.
Deseamos un feliz dia Gozoso del Señor y un año nuevo lleno de bendiciones y metas con exito junto con sus familias.
jueves, 21 de julio de 2016
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Inspiración - Promesa tranquilizadora |
"Todos nos enfrentamos a veces con la necesidad de recibir ayuda celestial en alguna forma especial y urgente; todos tenemos momentos en que nos encontramos agobiados por las circunstancias o confusos por los consejos que nos dan otras personas y sentimos una gran necesidad de recibir guía espiritual, una gran necesidad de encontrar el camino correcto y de hacer lo que debemos. Quizás no haya promesa más tranquilizadora que aquella de la ayuda divina y de la guía espiritual en momentos de necesidad. Es un don que recibimos en abundancia del cielo, un don que necesitamos desde nuestra más tierna infancia hasta el último día de nuestra vida."
(Pte. Howard W. Hunter, Liahona enero 1989, pág.61) |
lunes, 18 de julio de 2016
| Comunicación - Ejemplo divino |
| "Debemos comunicarnos los unos con los otros de la forma en que lo haría el Salvador. Este tipo de comunicación se expresa en un tono de amor, no de grosería; se da a conocer para que sea útil, no dañino; es un nexo que nos une en lugar de apartarnos; y tiende a edificar y no a disminuir. Esta comunicación es una expresión de afecto, no de enojo; de veracidad, no de embustes; de compasión, no de contención; de respeto, no de ridículo; de consejo, no de crítica; de corrección, no de condenación. Se expresa claramente y no con confusión. Puede ser tierna o puede ser severa, pero siempre debe ser moderada. Lo que debemos hacer al comunicarnos con los demás es preparar el corazón para que tenga sentimientos como los de Cristo por todos los hijos del Padre Celestial. Si logramos sentir ese interés por el bienestar de nuestros semejantes, nos comunicaremos con ellos como lo haría el Salvador; con eso calmaremos el corazón de los que sufran en silencio. Al encontrar personas con necesidades especiales, podremos iluminar su jornada por la vida con las palabras que les digamos. Comunicarnos en el nivel en que Cristo lo haría nos ayudará a lograr buenas relaciones y terminará por llevarnos seguros de regreso a nuestro hogar celestial." (Elder L. Lionel Kendrick, Liahona enero 1989, pág.27) |
| Decisiones - Su Perspectiva Vida Eterna |
| "El motivo por el que vinimos a la tierra es precisamente obtener la vida eterna. La vida eterna es nuestra meta, y significa poder vivir en la presencia de nuestro Padre Celestial y de Jesucristo, con nuestra familia, por toda la eternidad. Cada vez que tomemos una decisión, debemos sopesar el efecto final que ésta pueda tener en nuestra meta de obtener la vida eterna. Y por eso es que debemos estudiar y orar. Si tenemos el plan eterno como una meta, podremos tomar decisiones eternas. Sin embargo, no nos será posible tomar las decisiones correctas si sólo nos basamos en nuestra propia deducción intelectual y en el análisis de los hechos de acuerdo con nuestro entendimiento; la oración y el estudio deben emplearse juntos para edificar el conocimiento y la sabiduría." (Elder Robert D. Hales, Liahona enero 1989, pág.11) |
sábado, 16 de julio de 2016
Decisiones - Normas para juzgar Principios, Moralidad "Vivimos en un mundo en el que muchas situaciones requieren que emitamos juicios; esto no siempre es cosa sencilla. Debemos juzgar bien al tomar decisiones críticas en cada etapa de nuestra vida, como escoger amigos, encontrar un compañero eterno o elegir una ocupación que nos permita cuidar de nuestra familia y servir al Señor. A pesar de que el Señor nos ha pedido que no juzguemos a los demás, espera que hagamos uso de un excelente discernimiento. Quizá a veces juzgamos rápidamente a las personas, lo cual puede cambiar o redefinir nuestra relación con ellas. Con frecuencia se emiten juicios incorrectos porque contamos con información limitada o porque no vemos más allá de lo que está inmediatamente frente a nosotros. Se necesita buen discernimiento no sólo para comprender a las personas, sino también para enfrentarnos con decisiones que muchas veces nos acercan a nuestro Padre Celestial o nos alejan de Él. Muchas bendiciones en la vida se pierden por aplicar un criterio mundano a lo que en realidad es una decisión espiritual. Una persona nunca podrá juzgar bien si no tiene el evangelio de Jesucristo como punto de referencia. El Evangelio tiene una larga y exitosa trayectoria de guiar a las personas a la felicidad. Algunas de las ideas del mundo dejan a la humanidad a la deriva para que ellos traten de definir sus propias normas y, a causa de eso, escuchamos frases como "una nueva moralidad". ¡Esa frase es engañosa! Las normas de la moralidad son eternas y no han cambiado; y tampoco debemos procurar descubrir una nueva interpretación de ellas." (Elder Gregory A. Schwitzer, Liahona mayo 2010, págs. 103-105 |
viernes, 15 de julio de 2016
Noticias
Barrio Acome se une al Evento de indexación a nivel mundial que la Iglesia de Jesucristo de los Santos de Los Últimos Días Llevará acabo del
- 15 AL 17 DE JULIO DE 2016
Ya sea que hayas indexado antes o seas nuevo en indexación, estás invitado a participar en el Evento de indexación a nivel mundial anual del 15 al 17 de julio, patrocinado por FamilySearch.org.
Indexar es el proceso de ingresar información de documentos históricos escaneados digitalmente en una base de datos, haciendo más fácil su búsqueda en línea. Cualquier persona con una computadora y conexión a internet puede indexar y para muchos voluntarios la actividad no solo es divertida sino casi adictiva. Conoce lo fácil que es indexar.
La meta para el evento de este año es que al menos 72 000 personas indexen en línea dentro de las 72 horas del 15 al 17 de julio. Se anima a las personas a que se reúnan con su familia, barrio, estaca o grupo con un interés en común durante el evento.
Actualmente FamilySearch.org ofrece 20 veces más registros que se pueden buscar en inglés que en todos los demás idiomas en total. Entonces, si hablas con fluidez en francés, italiano, portugués, español u otros idiomas, tu ayuda es especialmente necesaria.
Según Mike Judson, gerente de desarrollo de la fuerza laboral de indexación de FamilySearch: “Necesitamos cientos de miles de voluntarios con habilidades bien desarrolladas en otro idioma para dar un paso adelante, y que utilicen esos talentos para bendecir la vida de otras personas. Tenemos los registros, ahora necesitamos simplemente las manos”.
| Amor - El gran objetivo |
| "El Salvador reveló las perfectas prioridades para nuestra vida, nuestros hogares, nuestros barrios, nuestras comunidades y naciones cuando habló del amor como el gran mandamiento del cual "dependen toda la ley y los profetas". Podemos pasar los días obsesionándonos por los más ínfimos detalles de la vida y de la ley, y con una larga lista de cosas por hacer; pero si desatendemos los grandes mandamientos, no hemos entendido y somos nubes sin agua, las cuales son llevadas de acá para allá por los vientos; árboles sin fruto. Sin ese amor por Dios el Padre y por nuestros semejantes, somos únicamente la forma de Su Iglesia, pero no la substancia. El amor es lo que inspiró a nuestro Padre Celestial a crear nuestros espíritus; es lo que llevó a nuestro Salvador al Jardín de Getsemaní para ser Él mismo el rescate por nuestros pecados. El amor es el gran motivo del plan de salvación; es la fuente de felicidad, la siempre renovadora primavera de la curación, la valiosa fuente de la esperanza. Al extender nuestras manos y nuestro corazón hacia los demás con amor cristiano, nos sucede algo maravilloso. Nuestro propio espíritu llega a ser sanado y se vuelve más refinado y fuerte. Somos más felices, más pacíficos y más receptivos a los susurros del Santo Espíritu." (Pte. Dieter F. Uchtdorf, Liahona mayo 2010, pág. 70,75) |
jueves, 14 de julio de 2016
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Templo - Meta más importante
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"Si todavía no han ido al templo, o si sí han ido pero actualmente no son dignos de tener una recomendación, no existe meta más importante para ustedes que la de esforzarse por ser dignos de ir al templo. El sacrificio de ustedes quizás sea poner su vida en orden con lo que se requiera para recibir una recomendación, tal vez al dejar hábitos de mucho tiempo que los descalifican; quizás sea tener la fe y disciplina para pagar los diezmos. Sea lo que sea, háganse merecedores de entrar en el templo de Dios. Obtengan la recomendación para el templo y luego considérenla una posesión preciada, porque lo es. No es sino hasta que hayan entrado en la casa del Señor, y hayan recibido todas las bendiciones que les esperan allí, que ustedes habrán obtenido todo lo que la Iglesia tiene para ofrecerles. Las bendiciones supremas y de fundamental importancia del ser miembros de la Iglesia son las bendiciones que recibimos en los templos de Dios."
(Pte. Thomas S. Monson, Liahona mayo 2011, págs. 92,93)SIGUENOS AQUI PARA APRENDER MAs, LDS.ORG |
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